La odisea de la sim 1

3store Londres Ana Gema GallegoObviamente iba a necesitar un nuevo número de teléfono, ya que estaría un mes en Londres y el roaming es algo caro de soportar, así que entré en la tienda no sin antes respirar hondo y ensayar que decir y de qué manera, “I need a sim, new pone number” más o menos. Podía haberme ido por donde vine, pero entonces no tendría la nueva sim que necesitaba y fue esta, la necesidad, la que me empujó a entrar en la tienda y hacer lo posible por ser entendida.

La verdad es que unos pocos gestos universales y unas pocas palabras entendibles hicieron todo el trabajo por mí, bueno y claro…. También unas cuantas libras esterlinas, si no recuerdo mal fueron unas 15 libras esterlinas. ¡Bieeeeeeen, tenía nueva tarjeta SIM y nuevo número! Sería poner la nueva sim en el móvil y a disfrutar de mi tarifa de internet sin tener que buscar wifi como loca. ¿Suena fácil verdad? Eso pensé yo también mientras pagaba….. hasta que el chico que me atendía me dio un ticket y me explicó que para activar la sim y poder hacer uso de ella debía llamar a un número de teléfono gratuito y activarla, dándole una serie de códigos. El vendedor me marcó con un circulo el teléfono al cual debía llamar y con una línea el código.

Guarde la nueva SIM y volví a la academia mirando atentamente cada calle, cada edificio, cada rincón… Nunca fui fan de Londres, de hecho tiempo atrás me declaré fan de EEUU y en contra de Inglaterra, no por nada en particular, de hecho uno de mis grupos favoritos siempre fue Take That, grupo cuyo origen era Manchester, sin embargo Inglaterra nunca había llamado mi atención.

Aunque creo que esto tiene más que ver con mi manera de ser, me gusta ir un poco a contra corriente, sin explicación aparente. Si todo el mundo quiere hacer algo o le gusta algo… hace que a mí me deje de gustar. Como por ejemplo París o Nueva York, todo el mundo quiere ir a esos dos lugares, como si fuera el sueño de sus vidas, porque es una ciudad que a TODO EL MUNDO GUSTA, quizá y sólo quizá por eso mismo, por esa misma razón yo no quiero ir allí o no está dentro de mis planes de viajar. No quiero hacer lo que todo el mundo hace, quiero ser original, hacer cosas que nadie haga o casi nadie. Pero siempre habrá excepciones que confirmen la regla como mi amada y querida CERVEZA, le puede gustar al mundo entero que yo también la adoraré jaja.

Pero al igual que nos pasa con las personas, nos puede pasar con las ciudades; de la misma manera que formulamos prejuicios sin conocer a alguien y no es hasta conocer más profundamente a esa persona cuando nos damos cuenta que estábamos equivocados, fue así como me di cuenta que Londres era una de las ciudades más maravillosas donde jamás había estado, estaba a tan sólo unos días de caer perdidamente enamorada de la ciudad que años anteriores no estaba ni en mi lista de deseos.

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Descubriendo el nuevo habitat

La primera clase podemos decir que fue una clase atípica, una mezcla de presentación, risas, nuevo vocabulario y nuevas experiencias.

Frank compartía sus gustos y nos contaba cosas acerca de él para también dar pie a que lo hiciéramos nosotros, yo sólo recuerdo hablar en plan indio, pensar mil veces antes de decir nada y eso sí, acompañar cada “palabro” que decía con gesticulaciones y “efectos especiales” que hacía yo con la boca, por momentos creí ser Charles Chaplin haciendo comedia muda, pero lo mejor, es que me entendían y se reían, quien me iba a decir a mí que hasta muda soy graciosa.

Llegó el momento del descanso, y debo admitirlo, los primeros días que estoy en un lugar nuevo no soy muy sociable que digamos, me gusta aislarme e ir un poco a mi bola, por lo que mientras muchos de los estudiantes se quedaban en el edificio e iban a la zona común a hacer uso de los ordenadores o comer algo, yo decidí salir a ver que podía encontrar cerca de la academia.

Learn it Town es mi academia pero mi historia cuenta porqué.Recuerdo que al salir, justo enfrente, había una cafetería llamada Picadilly Institute y era básicamente para estudiantes, me pregunté si allí el café merecería la pena. Soy una adicta al café, no puedo evitarlo, no soy persona hasta que no tomo café pero además es qué me gusta el buen café. En mi casa sólo tomamos Camelo, café de Portugal y no he probado un café mejor en toda mi vida, de ahí que cada vez que salga fuera de España me frustre intentando encontrar un café en condiciones, claro que a la vez me sirve de aventura: Ana Gema en busca del perfecto café ¿Misión Imposible? Aún no me he dado por vencida.

Esa mañana estaba más interesada en probar algo nuevo que en la búsqueda del café maravilloso. Camine a mi izquierda, encontré diferentes bares pero fue uno pequeñito el que más me llamo la atención, tenía un poco de todo: desayunos, pizzas y

Mi maravilloso y perfecto donuts.

Mi maravilloso y perfecto donuts.

demás pero fue algo especial lo que me encendería mi deseo …..

Fue un donuts rosa al estilo de Homer Simpson! Jajaja no lo pude evitar, tantos años viéndole volverse loco por ese donuts habían hecho que me encaprichará de él, así que me compre agua y ese maravilloso donuts que podéis ver en la foto, decirme que nos os apetece (mentirosos).

El primer bocado fue…. Aaahahahhghahghgha) más que delicioso, el sabor, la textura, una explosión de dulce en mi boca. A día de hoy puedo decir que no he vuelto a probar un donuts igual así que a la búsqueda del café perfecto he unido la búsqueda del Mejor Donuts jaja.

Creo que quizá el sabor que más se le aproxima es farto de Mercadona, no los fartones Polo no, si no los que hace Mercadona, ese glaseado que les ponen por encima que me vuelve loca a mí en verano…. Pues puedo casi asegurar que es el sabor más aproximado al glaseado de mi donuts.

Seguí la calle donde había comprado mi donuts y encontré un McDonalds que hacía esquina, “Buen hallazgo” pensé “me vendrá bien en más de una ocasión”. Seguí caminando y para mi sorpresa me encontré con un teatro que hacía un musical de
Michael Jackson y justo al lado otro musical que creo que era de Abba pero quedé tan obnubilada por Michael que ahora mismo no recuerdo cual era. Una calle más adelante otro musical, estaba en la gloria con lo que me gustan a mi!! Esta vez era el de los Miserables pero lo mejor no era eso, lo mejor es que acaba de entrar en el barrio Chino, me gustó mucho como lo tenían decorado, no sé me resulto curioso pero lo mejor sería una tienda de telefonía que encontré, se llamaba 3store y sería lo que pondría a prueba mi inglés, pondría a prueba mi paciencia y me enseñaría que aun que frustrada nunca debo darme por vencida.